Puesto que este es mi blog , voy a contaros una anécdota de mi vida...que comenzó varios años atrás...Te la cuento como un cuento y una experiencia sin más pero quédate a leer la moraleja final...
Desde muy pequeñita siempre he tenido pasión por el pelo largo , quizás incentivado por la manía de mi madre de cortármelo siempre en "media melena" y observar como mi hermana mayor , lucía una larguísima melena. Mi obsesión era tal , que cuando me quitaba las camisetas , las deja enganchadas en la cabeza por el cuello y el resto de la misma producía un efecto de larga melena...Cosas de niños...
Cuando empecé a tener la edad suficiente para que mi madre no interviniera en si lo llevaba largo o "media melena", conseguí sobrepasar los hombros ¡POR FIN!
Empezaba la universidad y por aquel entonces , la última moda era el flequillo , de modo que me atreví con ello. Fui a la peluquería y le expliqué a la peluquera lo que quería :"flequillo largo y las puntas , para sanear , por favor". Pues la peluquera no se que entendió , pero me cortó una vez más , el pelo por los hombros , me lo capeó y me corto un flequillo corto , tipo Amelie...¡HORROR!
Mi sueño de melena larga otra vez truncado.
Prometí no volver a esa peluquería jamás y no volver a otra en una larga temporada. A esa cadena de peluquerías no he vuelto y pasaron dos años hasta que volví a pisar otra.Volvía a tener mi larga melena que ya conseguía arreglarla con el secador como una profesional (debo de añadir que mi pelo es rizado , y para variar , no me gusta el pelo rizado , quizás uno de los motivos por los que mi madre no quería que tuviera largo el pelo de pequeña , era para no pasar horas frente al secador luchando con mi rebelde pelo). Esta vez fui a sanear mi pelo a una peluquería que no estaba en Madrid , y como me escucharon , se convirtió en mi peluquería. Lo que pasa es que aparecieron las planchas , ya no habia que pasar un largo rato frente al secador , con su correspondiente sofoco por el calor que envolvía el ambiente.
De modo que me pase otros dos años sin cuidarlo , exponiendo mi pelo a muchos castigos de calor , solo por estética , hasta que empecé a notar que cada vez tenía el pelo mas corto...Se me había puesto enfermito , y se me partía , mi peluquero de confianza me hizo un buen corte , aunque me avisó de que me estaba cortando menos de lo que debía para no dejarme con el pelo corto , pero que habría que seguir viendo como evolucionaba. Yo ni caso , sequía con mis prácticas habituales , o sea , todos los días la plancha a 220 ºC. Esto fue en verano. Volví en Navidad y el peluquero se asustó y me habló claro: "No se que le pasa a tu pelo , pero esta muy mal , te puedo cortar dos dedos , y seguirá igualmente mal , o puedo intentar solucionarlo cortandote más..." Puesto que el sabe más que yo , y en un momento de lucidez (pienso ahora ) y de estupidez (pensé entonces ) le dije que hiciera lo que consideraba. Me cortó el pelo como nunca lo había tenido , cortísimo , con la nuca despejada , en otro momento de estupidez , le dije que me hiciera un flequillo (que por cierto me queda fatal) y aunque el corte no era nada feo , me veía como el ser más horrible de toda la tierra...mi pelito....Mi peluquero me siguió advirtiendo , de que debería habermelo cortado más , pero quizás el impacto que tendría sobre mi , sería demasiado fuerte , asique veríamos la evolución en 6 meses , que era cuando volvería. Mi pelo crecía , pero de forma irregular aunque en los comienzos parecía que volvía a revivir, prueba de ello era la raíz rizada , y esque , antes lo tenía tan mal , que mi pelo ya no era rizado , ni liso , ni ondulado , era una especie de cosa fea sin forma ni sentido alguno. Pasaron esos meses y volví , el pelo iba mejor pero sólo en el nacimiento , asique había que vovler a cortar....otra vez , por encima de los hombros, esta vez sin flequillo y puesto que llevaba 6 meses con el pelo corto ya no me resultaba tan raro , incluso hasta me parecía gracioso , me hacía más jovencita esa "media melenita". Esta vez si tomé conciencia y usaba solo cuando era necesario la plancha y nunca a más de 180 ºC , cuidaba mi pelo una vez a la semana con una mascarilla (nunca he tenido paciencia para esas cosas ) y cuando volví , otra vez por Navidad , a lo que ya conocía como "el matadero" , mi peluquero se puso más contento que yo ¡ el pelo ya estaba bien encaminado! Me cortó las puntas , y aunque el pelo no sobrepasaba los hombros , ¡por fín estaba sano! Aprendí la lección , hay que cuidarlo , mimarlo ... y eso empezaba a hacer ...ya este verano tenía un largo considerable y antes de irme a Boston , aqui en Madrid , me arriesgué a ir a cortarme la puntas . Objetivo cumplido , solo las puntas. Esta Navidad volví a mi peluquero "salvador" ya con un pelito con una largura considerable ...todo había pasado. Mi pelo volvía a ser el que era , fuerte , frondoso , rizado y algo largo...Han pasado 3 meses y ahora esta como estaba antes de que empezara a destrozarlo , con la diferencia de que lo miro y lo valoro y aprecio como un tesoro , por tanto lo cuido , a pesar de verlo cada día , no me canso de él.
Hasta aquí la larga historia del calvario ,sufrido con mi pelo hasta mis recientes 25 años , pero esta experiencia al igual que otras muchas que ya ire contando , me ha enseñado que es importante cuidar y valorar lo que uno quiere , siempre , incluso cuando la monotonía te coma , porque un perido sin cuidar tu tesoro , puede provocar una "enfermedad" que tarde mucho en curar , si en el mejor de los casos se cura.
Muchas veces cuando tenemos lo deseado , nos relajamos y nos dejamos llevar , quizás hemos luchado por conseguirlo y una vez lo tenemos en nuestras manos ... damos todo por hecho y abandonamos los cuidados.
Sea una camiseta , un collar , un perro , un pez , una planta o una persona , sea cual sea tu tesoro ,cuídalo día a día , con pequeños gestos y no dejes nunca de sentirte afortunado por tenerlo contigo , porque el hecho de que no sea algo inalcanzable , no lo hace menos valioso ; el que no te resulte imposible , no lo hace insignificante...Considérate dichoso y agraciado con tu divino tesoro. No esperes a que te lo quiten o se vaya el solito , para darte cuenta de lo que has perdido y tenías en tus manos.
Además , esto también es un canto a las segundas oportunidades , a veces por falta de experiencia , llevamos al fracaso algo que queremos , por cosas tontas , pequeños detalles , y es posible , (a veces y sólo a veces) que sea necesario un primer fracaso para crecer , si es tu caso aprende y empieza de nuevo , aparta lo superficial y quedate con lo importante y esto debe de ser la felicidad que te produce , tu camiseta , tu collar , tu perro , tu pez , tu planta o esa persona , al tenerla presente , a pesar de algunas , desavenencias puntuales y tontas.
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